El juez reformado
Como el Señor había recomendado en las instrucciones del día mucha cautela en juzgar, la conversación en casa de Pedro se desarrollaba alrededor del mismo tema.
— Es difícil no criticar — comentaba Mateo, con lealtad —, porque, a todo instante, el hombre de educación mediana es compelido a emitir pareceres en la actividad común.
— Sí — concordaba Andrés, muy franco —, no es fácil actuar con acierto, sin analizar detenidamente.
Después de varias declaraciones, en torno al derecho de observar y corregir, interfirió Jesús sin afectación:
— Innegablemente, hombre alguno podrá cumplir el mandato que le cabe, en el plano divino de la vida, sin vigilarse en el camino en que se mueve, bajo los principios de la rectitud. Pero, es necesario no inclinar a

La receta de la felicidad  

Tadeo, que era uno de los comentaristas más inflamados, en el culto de la Buena Nueva, en casa de Pedro, se entusiasmó en la reunión, relacionando los imperativos de la felicidad humana y clamando contra los dominadores de Roma y contra los rabinos del Sanedrín.

Tocado de evidente revuelta, disertó largamente sobre la discordia y el sufrimiento predominante en el pueblo, situándoles la causa en las deficiencias políticas de la época, y, después que expuso varias consideraciones preciosas, en torno al asunto, Jesús le preguntó:

—Tadeo, ¿cómo interpretas la felicidad?

— Señor, la felicidad es la paz de todos.

El Cristo estampó significativa expresión fisonómica y ponderó:

— Sí, Tadeo, esto no lo desconozco; no obstante, estimaría saber como te sentirías realmente feliz.

El discípulo, con cierta timidez, enunció:

— Maestro, supongo que alcanzaría la suprema tranquilidad si pudiese alcanzar la comprensión de los otros. Deseo, para ese fin, que el prójimo no desprecie mis intenciones nobles y puras. Sé que yerro, muchas veces, porque soy humano; sin embargo, me quedaría contento si aquéllos que conviven conmigo me reconociesen el sincero propósito de acertar.

Respiraría bendito júbilo si pudiese confiar en mis semejantes, recibiendo de ellos la justa consideración a la que me sienta acreedor, en faz de la elevación de mi ideal.

Suspiro por el respeto de todos, para que yo pueda trabajar sin impedimentos.

Me regocijaría si la maledicencia me olvidase.

Vivo en expectativa de la cordialidad ajena y juzgo que el mundo sería un paraíso si las personas de la senda común si tratasen de acuerdo con mi anhelo honesto de ser acatado por los demás. La indiferencia y la calumnia me duelen en el corazón.

Creo que el sarcasmo y la sospecha fueron organizados por los Espíritus de las tinieblas, para el tormento de las criaturas.

La impiedad es como hiel cuando dirigida contra mí, la maldad es un fantasma de dolor cuando viene a mi encuentro. En razón de todo eso, me sentiría venturoso si mis parientes, allegados y coterráneos me buscasen, no por lo que aparento ser en las imperfecciones del cuerpo, sino por el contenido de buena voluntad que presumo conservar en mi alma.

Por encima de todo, Señor, estaría sumamente satisfecho si cuántos peregrinan conmigo me concediesen el derecho de experimentar libremente mi género de felicidad personal, desde que me sienta aprobado por el código del bien, en el campo de mi conciencia, sin ironías y críticas absurdas.

Resumiendo, Maestro, yo hubiera querido ser comprendido, respetado y estimado por todos, aunque no sea, aún, el modelo de perfección que el Cielo espera de mí, con el bendito concurso del dolor y del tiempo.

El apóstol se calló y se esbozó, en la sala sencilla, incontenible movimiento de curiosidad ante la opinión que el Cristo adoptaría.

Algunos de los compañeros esperaban que el Amigo Celeste usase el verbo en extensa disertación, pero el Maestro fijó los ojos muy límpidos en el discípulo y habló con franqueza y dulzura:

— Entonces, Tadeo, si buscas la alegría y la felicidad del mundo entero, proceda con los otros, como deseas que los otros procedan contigo. Y caminando cada hombre con esa misma norma, en breve extenderemos en la Tierra las glorias del paraíso.

Jesús en el Hogar - Chico Javier 


Contacto

Correo Electrònico


Dirección de ASDEK

====================================

Carrera 72A

 #  45E - 111

Barrio Florida Nueva

Medellín

====================================

NIT. 811015351-8

Teléfonos:

cel:  3137882975




Ultima Actualización

de la página

22/09/2017